Alcobendas ¿Gran Ciudad?

La Ley de Medidas para la Modernización del Gobierno Local o comúnmente llamada Ley de Grandes Ciudades es una buena herramienta para gestionar una ciudad de prácticamente 115.000 habitantes como Alcobendas, una de sus principales bondades es el acercamiento de la administración a los vecinos consiguiendo de esta forma una gestión acorde a la realidad del territorio.

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Lamentablemente este acercamiento de la gestión a los vecinos, el Partido Popular en Alcobendas la entiende solo y exclusivamente como una descentralización administrativa, focalizándola principalmente en la creación de estructuras para simple colocación y favorecer a sus afines, careciendo de competencias que resuelvan el día a día de los vecinos.

Otra consecuencia de ser Gran Ciudad son las competencias otorgadas a la Junta de Gobierno Local, formada exclusivamente a día de hoy por siete miembros, todos ellos del Partido Popular. Este órgano absolutamente opaco y carente de fiscalización por parte de todos los representantes políticos elegidos democráticamente, es el que toma la mayoría de las decisiones y ejecuta la práctica totalidad de las políticas en Alcobendas, sin contar en absoluto con quince de los veintisiete concejales que formamos la corporación municipal, es decir el 55% de los representantes de los vecinos.

Esta interpretación absolutamente arbitraria de la Ley de Gran Ciudad a través del La junta Local de Gobierno que realiza el Partido Popular, nos aboca a un grave incumplimiento de las decisiones tomadas en el órgano de máxima representación de la ciudad, El Pleno del Ayuntamiento, resultando que en la actualidad prácticamente el 75% de las iniciativas aprobadas en el Pleno no se llevan a cabo en nuestra ciudad, incluyendo las que se aprueban con mayoría absoluta y con el voto a favor del propio equipo de gobierno.

Entendemos desde UPYD que esta situación es absolutamente insostenible, generando consecuencias de auténtico bloqueo en nuestra ciudad por una manifiesta irresponsabilidad del Partido Popular. La falta de mecanismos de control que tenemos los partidos de la oposición para fiscalizar, nos impide exigir al equipo de gobierno la presentación inmediata de los presupuestos, generando una incertidumbre en las inversiones destinadas a áreas tan sensibles y necesarias en nuestra ciudad como empleo, asuntos sociales, infraestructuras, educación y seguridad.

Como decía al principio, la Ley de Gran Ciudad es una buena herramienta, pero en manos del Partido Popular se convierte en “La Gran Ciudad bajo mi Ley”, negándose a entender que es tiempo de diálogo siempre buscando lo que nos une y de esta forma conseguiremos entre todos un auténtico “Modelo de Ciudad” como muy bien dice nuestro slogan.​

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